Berlín – Potsdam – Dresde en Navidad

Sábado, 1 de diciembre de 2018 – BERLIN

Otro año más Ángel, Alfons, Marga y yo nos vamos a conocer alguno de los mercados navideños de Europa y esta vez nos ha tocado el de Berlín y el de Dresde.    

El coche lo dejaremos una semana aparcado en Flaça, ya que el vuelo sale desde Barcelona e iremos en tren hasta allí.

Sacamos un bono de 10 viajes de Flaça al Aeropuerto de Barcelona por 93 €, con lo que el trayecto nos sale a unos 10 €.

El vuelo con Raynair, Barcelona – Berlin Schönefeld nos ha costado 45 € por persona ida y vuelta.

Mientras estamos en el aeropuerto nos damos cuenta que me he confundido a la hora de coger el alojamiento en Berlín y un día no tenemos donde dormir. Al final puedo reservar otra noche más en el Ibis budget hotel Berlin City Potsdamer Platz, pero esta vez como lo estamos cogiendo sin anticipación, sólo dos días antes, el precio es de 76 €.

Pues a eso de las 7:30 de la tarde aterrizamos en Alemania y nos ponemos rumbo al centro.

Para llegar ahí podemos hacerlo en tren y en autobús ambos por el mismo precio, o en taxi, claro.

Nosotras elegimos el tren. En las máquinas expendedoras de billetes no tendréis ningún problema porque podéis cambiar el idioma a español y hacer la compra fácilmente.

Tened en cuenta que el aeropuerto se encuentra en la zona C, por lo que el ticket que tenéis que comprar será el que engloba la zona ABC por 3,50 € por trayecto, si vuestro destino es el centro de la ciudad. También se puede pagar con tarjeta de crédito.

Ah! y no olvidéis validarlo porque si os pillan los revisores y no lo habéis hecho os multarán. Lo bueno es que la duración del billete es de 2 horas en las que podemos movernos en cualquier tipo de transporte público dentro de la ciudad.

Si elegís el tren, de entre las diversas lineas que nos llevan al centro intentad coger el Airport Express, el RB14, que tiene una duración del viaje algo más corta que el resto de trenes, una media hora.

Nosotros en vez de pagar un billete individual por persona compramos un bono de cuatro billetes sencillos que sale a 13,20 €, unos 0,50 céntimos más barato.

Nos dirigimos a la parada de U Rosenthaler Platz ya que ahí se encuentra nuestro alojamiento, EasyHotel Berlin Hackescher Markt que nos ha costado a 55 € la habitación doble.

El hotel está muy bien localizado, lo “malo” es que las habitaciones son pequeñísimas, eso sí, muy limpias y cómodas, dentro del tamaño.

Además hay que pagar por el wifi o por dejar las maletas al día siguiente….

Como ya es la hora de cenar lo intentamos en el Cocolo Ramen, a unos 10 minutos caminando del hotel, para comer esta rica sopa japonesa pero como el lugar es muy pequeño y hay gente esperando en la calle decidimos ir a la zona del alojamiento y comer en cualquier lado.

Hay un restaurante turco que tiene de todo, pollo asado, kebabs, pasta, pizzas…..y ahí nos quedamos. 

Tres pollos asados con patatas fritas, una ensalada, cuatro cervezas y un pan relleno de espinacas, buenísimo, alrededor de 45 euros,

Volvemos al hotel y a descansar que mañana será otro día.

Domingo, 2 de diciembre de 2018 – BERLIN

Quedamos a las 9:30 de la mañana en recepción. Dejamos las maletas en una consigna que tiene el hotel a 3 euros al día y una fianza de 2 euros que luego te devuelven, ya que al final del día nos cambiamos de alojamiento.

Para desayunar nos dirigimos a una panadería – cafetería justo al lado de metro llamada Bäckerei Backfactory. Precio 28 € los cuatro.

En el metro compramos un billete de grupo (es para máximo 5 personas) que nos sale a 19,90 € para la zona AB. Con él podemos coger todos los medios de transporte de Berlín por un día. El billete individual, también para un día, para la zona AB,  cuesta 7 € por persona, con lo que nos ahorramos un total de 8 euros.

El primer lugar al que nos dirigimos es al mercado de navidad que hay en la plaza del Ayuntamiento, Weihnachtsmarkt dem Roten Rathaus, para ello la mejor opción es coger el metro hasta Alexanderplatz.

En este enlace os dejo la web de los mercados de navidad de Berlín.

Destaca su gran noria y la pista de patinaje alrededor de la fuente de Neptuno, en el medio de la plaza.

Los monumentos que encontramos aquí son la Iglesia Marienkirche, el Ayuntamiento Rojo y Torre de Televisión de Berlín, desde donde podemos obtener unas estupendas vistas de la ciudad si subimos a su observatorio.

Además de puestos con artesanía, también hay objetos de decoración navideña y una gran variedad de oferta gastronómica.

Y no pueden faltar las Pirámides navideñas y el árbol de navidad.

Después de curiosear en la mayoría de los puestos, visitamos la iglesia Marienkirche.

De ahí nos dirigimos hacia la Catedral. Precio de la entrada 7 € por persona, si quisierais una audio guía son  4 € más. 

En el parque Lustgarden, foto de rigor con la Catedral de fondo y con el Altes Museum, el Museo Antiguo que alberga una exposición permanente de arte griego, etrusco y romano.

Aquí encontramos un pequeño mercado dedicado sobre todo al arte donde compramos un pequeño recuerdo.

Pasamos por la isla de los museos, donde vemos edificios como este.

Y continuamos en dirección a Babelplatz, el lugar donde en 1933 los nazis quemaron unos 20 000 libros. Actualmente hay un monumento en el medio de la plaza donde, a través de un cristal en el suelo, se pueden observar estantes de libros vacíos en el subsuelo y una placa que dice que “ahí en donde se queman libros, se terminan quemando también personas”

Flanquean la plaza los edificios de la Universidad Humboldt Y la Catedral de Santa Eduvigis, la iglesia católica más antigua de Berlín, eso sí con un interior muy distinto a lo que nos esperábamos.

No muy lejos se encuentra según dicen la plaza más bonita de la ciudad, la Gendarmenmarkt, con el edificio del Konzerthaus, en el centro, y a cada uno de sus lados la Französischer Dom o Catedral Francesa y la Deutscher Dom o Catedral Alemana, 

Y no puede faltar su mercado navideño, el Weihnachtsmarkt am Gendarmenmarkt, con un ambiente elegante, tanto es así que para entrar nos cobran 1 €.

La recepcionista del hotel nos dijo que merecía la pena pagarlo y que parte del precio de la entrada era donado para tareas sociales y culturales.

Encontramos mucha artesanía, delicias culinarias como el vino aromatizado y el pan de jengibre picante y un escenario donde se celebran diversas actuaciones, como el pianista que actuaba en el momento en que nosotros paseábamos por aquí.

También había montada una gran carpa llena de puestos de artesanía, donde podíamos ver a los artesanos creando sus productos.

Nos llaman la atención los cascanueces, los räuchermann, las figuritas fumadoras, los schwibbogen, candelabros de madera que se colocan en las ventanas o las Weihnachtspyramiden, o pirámides de madera.

Volvemos a comprar otro pequeño recuerdo y como no, nos hacemos la foto con uno de los muchos osos que encontraremos por la ciudad, ya que es este animal el símbolo de Berlín.

Va siendo la hora de comer y vamos caminando, menos de 10 minutos, hasta Sttadtmitte, ya que hoy nos decidimos por una cervecería bastante conocida en Berlín por su calidad-precio, Restaurante Maximilian Berlin que ofrece un plato del día de lunes a viernes por 8 euros.

Como es domingo pedimos a la carta, 4 cervezas, dos sopas de gulasch y una de patata, una ensalada de salmón ahumado, unas salchillas y un par de codillos nos sale por 90,30€.

No tomamos postre ya que justo al lado se encuentra una tienda ideal para comprar o tomar chocolate en todas sus variedades, si os gusta este producto no dejéis de vistarla. Rausch Schokoladenhaus, en Charlottenstraße 60.

De camino nos encontramos más lugares donde hacernos fotos ;))

En la planta baja y primera encontrareis todos los productos que venden, además de figuras a gran tamaño de lugares históricos de Berlín, eso sí hechos en chocolate.

Subimos a la tercera planta donde tienen un café en el que poder disfrutar de este producto.

Nosotros pedimos cuatro chocolates calientes (4,60 € cada uno) más un par de pastelitos para compartir (4.95 €) y nos gastamos 27,60 €.

Las vistas de la plaza son chulísimas desde sus ventanales, .

Desde aquí, cogemos el metro y vamos al hotel donde hemos dormido la noche anterior y en donde aún están nuestras mochilas en una consigna.

Nos canviamos al Ibis budget hotel Berlin City Potsdamer Platz, donde pasaremos nuestras siguientes cuatro noches. Precio de la habitación 55 euros al día salvo la noche que me olvidé de reservar que al ser sin antelación ha sido a 76 € la noche.

Como en esta nueva localización estamos a dos paradas en metro de la Puerta de Branderburgo nos dirigimos allí después de haber descansado un rato en el hotel. La pena que llueve un poco.

Después de darnos una vuelta por la zona continuamos hacia Potsdamer Platz, una plaza destruida casi en su totalidad y remodelada, convirtiendose actualmente en una de las zonas más modernas de la ciudad.

Como curiosidad decir que fue en este lugar donde se instaló el primer semáforo de Europa manual y donde se celebra, hoy en día, el Berlinale, el festival internacional de cine de Berlín.

La plaza con la construcción del muro quedó partida a la mitad, pudiéndose ver aún algunos tramos como recuerdo.

También aquí es donde se encuentran unas de las mejores vistas de la ciudad, en la Torre Kollhoff está el mirador llamado Panoramapunkt que para acceder a él lo tendréis que hacer por la calle Alte Potsdamer Strasse.

Y como no, otro mercado de navidad en el centro de la ciudad,  Weihnachtsmarkt am Potsdamer Platz, que va desde Alte Potsdamer Straße hasta la Marlene-Dietrich Platz, en donde en sus 100 puestos encontramos principalmente artesanía y comida.

El tobogán móvil más grande de Europa con 70 metros, una pista de trineo, una pista de hielo para poder patinar frente al Teatro Stage y una pista de hielo para el curling en Varian-Fry-Straße.

Y no podía faltar el árbol y la pirámide navideña.

Al lado, las 100.000 luces del Sony Center y su cúpula que cambia de color, la verdad, les ha quedado impresionante.

Ahí mismo está  la cervecería Lindenbräu am Potsdamer Platz  , donde entramos un rato a descansar y tomarnos algo.

Antes de irnos un pequeño picoteo en los puestos y directos al hotel a descansar.

Lunes, 3 de diciembre de 2018 – BERLIN

Como todos los días quedamos a las 9:30 de la mañana, nos sacamos el billete de grupo por 19,90 euros y nos vamos a desayunar cerca de la Puerta de Brandenburgo, ya que hoy visitaremos el Reichstag.

Backerei und Eiscafe desayuno de los cuatro por 17,50 €

Una vez que hemos tomado nuestro tentempié nos ponemos rumbo al Reichstag, el lugar donde se reúne el parlamento alemán y en donde hoy tenemos reservado a las 11:15 horas la visita a su cúpula, otro de los símbolos de la ciudad. 

Esta visita se puede reservar por internet con antelación y es gratuita. Aquí os dejo su web por si os interesa:  www.bundestag.de/en/

Después de identificarnos con el DNI y pasar un control, subimos en un gran ascensor a la cúpula que tiene un diámetro de 40 metros y una altura de 24.

Ya arriba cogeremos una audio guía, también gratuita y en español, que nos explica para que fue construida y los edificios emblemáticos que vamos viendo mientras recorremos su pasarela hacia la parte alta, que está abierta.

Como curiosidad decir que está creada para la iluminación de la sala de plenos y así ahorrar energía, ya que tiene 360 espejos formando una especie de embudo que iluminan el interior de la sala que se encuentra justo debajo, en el interior del círculo, en donde hay una exposición de fotos y textos.

En la foto no se ve pero si nos fijamos con atención podemos ver las sillas de la sala a través de los cristales.

Desde aquí todo Berlín se encuentra a nuestro pies! 

Cuando nos cansamos, nos dirigimos de nuevo a la Puerta de Brandenburgo y que casualidad que hay parados en un semáforo unos Trabis, un famoso coche, con motor de dos tiempos, muy utilizado en la RDA y que ahora se usa para realizar excursiones. Y consigo hacerle una foto sin coches alrededor.

De aquí nuestro siguiente destino será el Monumento a los Judios de Europa asesinados, The Memorial to the Murdered Jews of Europe, en recuerdo a las víctimas del holocausto.

Se trata de un campo de 19.000 metros cuadrados con 2.711 estelas o losas de hormigón, con unas dimensiones de 2,38 metros de largo y 0,95 de ancho, variando su altura, desde los 0,2 a los 4,8 metros para producir sensación de confusión buscando representar un sistema supuestamente ordenado que ha perdido el contacto con la razón humana.

En un subterráneo anexo denominado Ort der Information se encuentran los nombres de todas la víctimas judías del holocausto conocidas, obtenidos del museo israelí Yad Vashem.

Continuamos con el paseo y en pocos minutos llegamos a un gran trozo del muro casi intacto y en el interior, el lugar que antes ocupaba la sede de la GESTAPO, está la exposición de la Topografía del Terror, donde podemos leer textos y ver fotografías sobre el aparatato de seguridad de Hitler entre los años 1933 y 1945.

Nos tomamos un agua en su bar y de paso descansamos un ratito.

Justo en frente, el Trabi World, donde se pueden reservar recorridos por Berlín con este vehículo y un globo que se eleva para ofrecer una buena panorámica de la ciudad,

En pocos minutos nos ponemos en el Checkpoint Charlie, el lugar de acceso más popular para cruzar entre Berlín Este y Berlín Oeste, entre 1945 y 1990.

Actualmente todo es una replica y una forma de ingreso para los “soldados” que se fotografían con los turistas, 3 euros por persona la fotografía, eso sí, tienen unas gorra que puedes ponerte para que todo quede más real.

A pocos metros se encuentra el Zemtrum Kalter Krieg, un museo o exposición que apoya el proyecto de la Guerra Fría de BlackBox en el Checkpoint Charlie y que fue inaugurado en septiembre de 2012. 

Y al lado, la Galería Checkpoint Charlie,  inaugurada en 2006 como una exposición al aire libre del Foro de Berlín. Se encuentra en Friedrichstraße entre Zimmer y Schützenstraße, donde 320 paneles con 175 fotos de gran formato y breves comentarios bilingües nos explican algo sobre la historia y el significado del antiguo cruce fronterizo.

Hay fotos como ésta, que me impactó al ver como estaba la Puerta de Brandenburgo y como está ahora.

Damos una vuelta a ver si vemos algún sitio donde comer y como no vemos nada que nos llame la atención nos cogemos el metro y nos dirigimos a la zona de la  East Side Gallery. 

Al final damos con un restaurante en el que comemos una copia de un okonomiyakis, que estaba bueno, pero no tiene nada que ver con el auténtico japonés.

Y ahora si que nos dirigimos a la East Side Gallery. Una galería de arte al aire libre que durante casi un kilómetro y trescientos metros, sobre la cara del muro de Berlín, podemos recrearnos con 103 murales pintados por artistas de todo el mundo. 

En esta foto podemos ver como el muro separaba Berlín.

Estos son dos de los murales más fotografiados.

Como ya está anocheciendo hoy volvemos a la zona de Alexanderplatz para ver el mercado del Ayuntamiento iluminado y conocer el que hay en la misma plaza de Alexanderplatz.

El  Weihnachtsmarkt auf dem Alexanderplatz, con sus puestos, sobre todo, de comida típica y vino caliente. También le da mucho encanto el tiovivo tradicional.

Descansamos un rato y vamos al baño tomandonos algo en la cadena de cafés, Coffee Fellows en Alexanderplatz, dos smoohies y dos cervezas nos salen a 14,10 €.

Y como están al lado volvemos al Weihnachtsmarkt dem Roten Rathaus, el mercado del Ayuntamiento, que vimos ayer por la mañana, donde cenaremos unas salchichas con una cervezota.

>Martes, 4 de diciembre de 2018 – POTSDAM

Como todos los días nos sacamos el billete de grupo, esta vez por 20,80 euros ya que hoy nos desplazaremos a la zona C, donde se encuentra la bonita ciudad de Potsdamer.

Vamos a desayunar a Potsdamer Platz. Precio del desayuno 28,19 €. Eso si, todos desayunamos bocata y luego todos tomamos algún bollito, más zumos y cafes.

Una vez listos nos dirigimos en metro a Friedrichstr. para hacer transbordo al S7 dirección Potsdam.

En una media hora ya estamos en nuestro destino de hoy, en el que no habrá manera de que cojamos un bus correcto a la primera ;))

Nada más salir de la estación tenemos una serie de buses y tranvías muy útiles para ver lo más representativo de esta ciudad. Como el bús  695 que nos deja en el Palacio de Sanssouci, la Orangerie, el Belvedere y el Nuevo Palacio de Potsdam.

Y será éste el que tomemos, ya que, nuestra primera visita será el Parque de Sanssouci y su Palacio y este bus tiene parada casi en la puerta. 

Lo primero que encontramos es este molino de viento holandés que es ahora un museo que alberga, además del mecanismo de molienda, una exposición permanente sobre la historia del molino y otros temas relacionados con los molinos.

Aunque no visitaremos por dentro ninguno de los palacios, si que descubriremos sus jardines.

Y como hemos dicho el primero será el del Palacio de Sanssouci, el antiguo palacio de verano oficial de Federico II el Grande, rey de Prusia.

Nuestro paseo continua unos 700 metros por los jardines hasta la Casa de té china.

No muy lejos el palacio de la Orangerie, un edificio con 300 metros de longitud construido según el estilo del Renacimiento italiano, a imitación de Villa Médicis en Roma o los Uffizi en Florencia.

Y nuestros pasos se dirigen ya al Nuevo Palacio de Potsdam, que cuenta con más de 200 habitaciones decoradas y divididas en dos plantas.

 

Y al lado contrario al patio del palacio podemos ver los pabellones de servicio, con el mismo estilo arquitectónico. Estos dos edificios fueron construidos para alojar las cocinas reales, los almacenes del jardín, los guardas del palacio y el criadero 

Actualmente son utilizados por la Universidad de Potsdam.

De aquí cogemos el mismo bus y nos bajamos al lado del mercado de navidad. 

Como ya es la hora de comer entramos en un restaurante que hay justo en la parada, Alter Stadtwächter.

Lo primero que nos dice el camarero es que “no inglés”, así que visto que tendríamos que elegir a dedo la comida de la carta, los cuatro nos decidimos por asegurar algo que nos gusta y sabemos como se llama, el schnitzel (14,90 €), un filete empanado, eso sí con nuestras cuatro cervecitas y tres cafés. Precio de la comida 82,80 €

Los cafés los sirven de esta manera, su bandeja, galletitas y un vaso de agua, algo que ya nos han puesto en algún otro lugar.

Decidimos ir a ver el llamado puente de los espías, el Puente Glienicke. Y otra vez que nos confundimos, esta vez con el tranvía, jijiji

Fue una frontera restringida entre el Bloque del Este (Potsdam en Alemania Oriental) y las potencias occidentales (el sector de EE.UU. de Berlín Occidental), los estadounidense y los rusos lo utilizaron para el intercambio de espías capturados durante la Guerra Fría y los periodistas comenzaron a llamarlo “puente de Espías”

Como ya ha oscurecido no visitaremos nada más de la ciudad, por lo que nos vamos a pasear por uno de sus mercados navideños, Weihnachtsmarkt Brandenburgs o Blauer Lichterglanz, que se encuentra al lado de la Puerta de Brandenburgo de Potsdam, entre Luisenplatz y Brandenburger Straße, y que se caracteriza por el color de sus luces, el azul.

Como en todos los mercados, la pirámide navideña que no puede faltar y unos cuantos árboles de navidad.

Los puestos del mercado discurren por la calle comercial Brandenburguer Strasse, por lo que de vez en cuando también entramos a alguna de sus tiendas. El final se encuentra al toparnos con la Iglesia de San Pedro y San Pablo de Potsdam.

Las cabañas navideñas son muy similares a los anteriores, artesanía, adornos navideños y gastronomía.

Va siendo hora de volver a la capital y así de bonita está la entrada a la estación.

Para cenar, ya en Berlín, hemos mirado algún sitio donde hicieran unas hamburguesas decentes y hemos visto que recomiendan entre otros Burgermeister, realmente muy buenas yo las probé en julio cuando estuve con Guadalupe y merecen la pena.

Así que para cambiar de lugar y comparar nos decantamos por un lugar llamado The Bird en Am Falkplatz 5 

En este enlace os dejo su web por si os animáis a ir y reserváis, porque suele haber mucha gente y si vais sin reserva puede que no os atiendan.

Están riquisimas y fijaos la cantidad de patatas fritas de acompañamiento.

Pues ahora si que nos toca ir a dormir, mañana más.

Miercoles, 5 de diciembre de 2018 – BERLIN

Otro día que compramos nuestro billete de transporte para el grupo y nos vamos a desayunar a Potsdamer Platz, al lado del hotel.

Hoy nos dedicaremos a ver mercados de navidad.

Comenzamos con Weihnachtsmarktes vor dem Schloss Charlottenburg – Berlin´s romantischster Weihnachtsmarkt in historischer Umgebung, ubicado en el Palacio de Charlottenburg.

El chasco nos lo llevamos cuando llegamos a eso de las 11:30 de la mañana y vemos que no hay ningún puesto abierto. No hemos mirado el horario y resulta que comienzan a la 13:00 horas.

De todas formas, hemos leído que es mejor ir de noche, por la iluminación que le dan al palacio y sus alrededores que es muy elaborada dándole al complejo un aire muy romántico, que es lo que se pretende.

Los puestos son de artesanía y de especialidades  típicas navideñas como el pan de jengibre o el vino caliente con especias.

Cogemos de nuevo el bus para continuar hasta la zona de Spandau, donde se encuentra uno de los mercados navideños más grandes de Berlín el Spandauer Weihnachtsmarkt.

Realmente merece la pena acercarse hasta aquí por la cantidad de cabañitas de madera que hay con todo tipo de ventas, artesanos, comidas todo ello mezclado con las tiendecitas de los comerciantes locales que encontramos.

También hay un pequeño mercado medival, con una actuación de músicos cuando llegamos, mezclado con los navideños.

Y como no, como en la mayoría de lugares de Berlín encontramos el oso típico en el que hacernos una foto.

Comenzamos a recorrerlo y encontramos una gran variedad culinaria como la salchicha de Turingia, pescado ahumado, castañas asadas o el vino caliente.

Los viernes cerca de St. Nikolai se celebran conciertos los cuatro fines de semana de adviento.

Para ir al baño nos tomamos algo en una pastelería cafetería en donde descansamos también un rato.

Luego continuamos nuestro paseo hasta el gran árbol de navidad que tienen montado, rodeado de arbolitos decorados más pequeños y muchas figuras del cascanueces, una figura muy tradicional en las navidades alemanas.

La encontramos en todos los mercados de navidad de Berlín y es un soldadito de madera basado en el cuento del Cascanueces y el rey de los ratones escrito por Hoffman.

Fijaos en las cabañitas que tienen montadas para tomar algo, no son una monada?

Yo personalmente creo que merece la pena venir hasta Spandau porque nos lo hemos pasado muy bien recorriendolo.

Antes de irnos comemos unas salchichas en uno de los puestos que encontramos.

De nuevo cogemos el bus de vuelta hasta la última parada que nos deja en la  Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm en Breitscheidplatz y donde encontramos un mercado que destaca por su iluminación, el Weihnachtsmarkt an der Gedächtniskirche.

Visitamos la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm, que tras casi  destruirse en la Segunda Guerra Mundial, se ha quedado en ese estado ya que los ciudadanos se negaron a su demolición para recordar la insensatez de la guerra.

En su interior podemos ver una pequeña exposición de fotos de la época de como quedó la iglesia tras los bombardeos y unas bonitas pinturas en el techo.

Además de sus casi 200 puestos, las luces navideñas más largas del mundo (eso dicen ellos) nos guían en todo momento, con música navideña de fondo, hacia un impresionante árbol de navidad, de 20 metros de altura y decorado con 8.000 bolas en color rojo, en la calle más visitada y popular, junto a Unter den Linden, de Berlín, la Kurfürstendamm.

Otros 100 pequeños árboles de Navidad decorados, dos grandes pirámides de Navidad, un papa noel y un cascanueces gigantes hechos con cientos de luces y una alfombra de luz de 400 metros de largo, que se extiende sobre los pasillos del mercado son sus atractivos.

Y si estais en fin de año por aquí, la tarde noche del 31 de diciembre, se lanzarán a las 18, 20, 22 y 24 horas desde el dosel del Centro Europa, fuegos artificiales.

Aquí tenéis alguna foto más.


Va llegando la hora de cenar y como es nuestra última noche en Berlín, el viernes volvemos pero sólo a dormir, decidimos ir a la zona de Alexanderplatz ya que allí se encuentra la Hofbrau Munchen Berlinuna cervecería con comida típica de Baviera.

El lugar es enorme, por lo que he leído sus bancos de madera en linea recta hacen 2 km de longitud, asi que imaginaos la cantidad de gente que puede meterse ahí.

La comida normal, pero si me gustó mucho el ambiente y la música en directo. Tomamos pollo, dos ensaladas y solomillo, un strudel y 6 cervezas de 0,50 l (4,90 € cada una) por 85,90 €

 

Además fijaos como traen los camareros las comandas, la bandeja parece casi una puerta!! 

Para terminar el día como estamos al lado del mercado de navidad del Ayuntamiento vamos a comprar unos detalles navideños que ya vimos el otro día y mientras los chicos nos esperan tomandose un vino caliente, nosotras nos acercamos a una tienda, a comprar unos pendientes, en Nikolaiviertel, una de las zonas residenciales más antiguas de Berlín y de los pocos lugares que conservan su trazado medieval y que está a poco más de 5 minutos.

A la vuelta, vinito caliente blanco, que está más bueno que el tinto y hasta mañana!

Jueves 6 de diciembre de 2018 – DRESDE

Nos levantamos como siempre y aunque nuestro bus a Dresde no sale hasta las once de la mañana, decidimos que nos iremos directos a la estación de autobuses y desayunaremos allí.

Precio del billete 8 euros por persona y trayecto, tanto de ida como de vuelta. El recorrido dura unas dos horas y media.

La compañía es Flexibus y sale desde la estación central de autobuses. Para llegar hasta allí nos bajamos en la estación de cercanias Messe Nord/ICC (Witzleben) (S25, S41, S42, S46) en la calle Masurenallee 6 de Berlín.

Los buses están bastante bien por lo menos los que nos tocaron a nosotros de ida y de vuelta.

Llegamos a eso de la una y media a la estación central de trenes, Dresden Hauptbahnhof, donde nos bajamos algunas personas ya que nuestro bus sigue hasta Viena.

Cogemos el tranvía hasta el hotel, andando son 15 minutos, donde dejamos las mochilas. Ibis budget Dresden City. Precio 76 €.

Y nos ponemos en marcha a buscar un sitio donde comer que ya son casi las dos y media de la tarde.

Como a cinco minutos tenemos la cerveceria Paulaner´s im Taschenbergpalais ahí nos dirigimos. El sitio es más elegante de lo que esperaba pero muy chulo y la comida estaba muy buena, por lo menos lo que pedimos.

En el enlace del sitio podéis ver la carta con los precios. 

Nosotros pedimos dos platos de tres salchichas de cerdo con chucrut y rábano picante, pato crujiente al horno con col roja y bola de patata y cordero al horno con salsa de tomillo, judías verdes y papas o’brien. Y como no, nuestra cuatro cervezas. Precio 95 €.

Pues ahora si que comenzamos con el mercado de navidad más tradicional de Dresde y que se encuentra a un minuto del hotel,  el Dresdner Striezelmarkt

Aquí os dejo un enlace que os informa de todos los mercados de navidad de la ciudad

Este es uno de los mercados navideños más antiguos de Alemania ya que se remonta a 1434, cuyo nombre proviene del pastel navideño típico de Dresde, el Striezel.

La puerta de entrada llama la atención, con un ancho de 13,5 metros y más de cinco metros de altura, es el Erzgebirgische Schwibbogen más grande al que se puede subir.

La verdad que es uno de los mercados más chulos que hemos visto en este viaje y como en todos los anteriores no puede faltar la Weihnachtspyramiden, o pirámide de Navidad ésta de 14,62 metros de altura, siendo la más grande del mundo y el árbol.

Las 250 cabañas de madera que lo componen son principalmente de artesanía popular, como los Schwibbogen, pequeños candelabros de madera que se colocan durante la Navidad en las ventanas, los Räuchermann, unos muñequitos fumadores de madera a los que les metes un poco de incienso y parece que fuman o los Muñecos Cascanueces.

Todos las casetas están muy decoradas, no sabes que te llama más la atención si lo que venden o el puesto en si con todos sus adornos.

Además de decoraciones para árboles de Navidad de Thuringia podemos ver encaje de Plauen, telas finamente estampadas de los tintoreros azules de Lusatian, cerámicas de la parte de Silesia de Sajonia y las tallas en madera de Erzgebirge.

Y no hay que olvidarse de las recetas tradicionales como el Dresdner Stollen, el Pulsnitz o pan de jengibre, panqueques y nueces tostadas, el Pflumumentoffel, que es un pequeño amuleto de la suerte hecho de ciruelas, pasteles navideños o manzanas glaseadas, Kräppelchen o el vino caliente.

Incluso si queremos ver a Santa Claus, todos los días es el encargado de abrir la puerta correspondiente del calendario de Adviento.

Continuamos paseando y nos encontramos uno de los mercados medievales más chulos que he visto especialmente por el ambiente que le dan sus luces el Mittelalter-Weihnacht im Stallhof Dresden.

El Stallhof está montado en la parte trasera del famoso Fürstenzug y es el escenario perfecto para una Navidad medieval.

Todos los comerciantes van vestidos con ropas medievales y la mayoría de sus productos son de artesanía, como objetos de madera, cristal, piel, hierro o velas.

Eso sí, no puede faltar la comida y el vino caliente como el el resto de mercados.

Además nos encontramos dos cosas curiosas, una armadura en un bloque de hielo, super original. 

Y una especie de onsen donde había gente realmente bañándose, con el frío que hace a estas horas!!

Al otro lado del río Elba, en la zona de Neustadt, la ciudad nueva, vemos que hay otro mercado y ahí nos dirigimos el Weihnachtsmarkt Hauptstraße / Barockviertel.

Cruzamos el puente Augusto y llegamos enfrente de la estatua ecuestre Golden Rider, que representa a Augusto el Fuerte, que se dirige al este hacia su reino de Polonia. 

El Goldener Reiter escapó ileso de los bombardeos aliados de Dresde en febrero de 1945, ya que había sido desmantelado y almacenado en una cueva subterránea en Pillnitz en 1944

Aquí comienza el mercado de navidad, junto con una gran noria.

Como lloviznea, nos metemos a hacer algo de tiempo y tomarnos una cerveza en Watzke am Goldener Reiter, uno de los sitios que teníamos apuntados para comer y que destaca porque ellos elaboran su propia cerveza artesana. Lo cierto es que estaba lleno. Precio 12,20 €

Volvemos a la calle cuando amaina y tenemos muchos puestos de artesanía, bien de vidrio, arcilla, plata, tela, cuero y madera y como no, lugares donde poder comer o cenar algo.

Al final de la calle nos encontramos una pequeña pista de hielo para poder patinar.

Se recomienda también visitar la calle Königstraße por su iluminación ya que es el único barrio barroco de la burguesía originalmene conservado. Los edificios están cuidadosamente renovados y tienen una exclusiva gama de restaurantes y tiendas.

Ya de vuelta a la ciudad vieja y buscando un sitio para cenar vemos un Vapiano, un restaurante italiano que tiene franquicias por muchas ciudades de Europa.

Al entrar te dan una tarjeta en la que te irán acumulando todo lo que gastes en el interior y al entregarla al salir la leen y sabes lo que tienes que pagar.

No es un restaurante habitual, en el que te sientas y te sirven, sino que hay distintas colas en las que te tienes que poner, dependiendo de lo que quieras comer,  y lo que pidas te lo hacen en el momento.

Nosotros pedimos 2 pizzas para tres y un plato de pasta, además de las bebidas, una coca cola, una cerveza, un agua con gas y una copa de vino. precio 41,75 €

Marga y Alfons a eso de las nueves se van al hotel y nosotros seguimos dando una pequeña vuelta por el centro donde descubrimos unos pequeños mercados navideños.

El Weihnachtsmarkt an der Frauenkirche Dresden que se encuentra alrededor de la Brühlsche Terrasse y la Frauenkirche, Iglesia de Nuestra Señora, una iglesia luterana de la época barroca, que es uno de los edificios de piedra arenisca más altos del mundo y además con la mayor cúpula de piedra al norte de los Alpes.

El impresionante edificio sufrió daños tan graves durante los ataques aéreos de la Segunda Guerra Mundial en febrero de 1945, que se derrumbó por completo y se quemó poco después. Entre 1994 y 2005, donantes y patrocinadores financiaron su reconstrucción.

La calle Münzgasse, es una de las zonas de este mercado que más me ha gustado.

Como en casi todos los mercados de Dresde la artesanía tradicional y las especialidades culinarias es lo que tienen la mayor parte de las casetas navideñas.

Y aquí también encontramos una pirámide de Navidad que se puede ver desde lejos e invita a los visitantes al mercado de Navidad en la Frauenkirche Dresden.

 La pirámide tiene ocho metros de altura y cuatro pisos, con figuras de madera hechas a mano de tamaño natural. Los visitantes también pueden subir a la pirámide y tener una estupenda vista de este decorado de Navidad.

Y casi al lado nos queda el Romantischer Weihnachtsmarkt Anno 1900, Neumarkt, otro de los mercados navideños del centro.

Aquí los puestos son de productos tradicionales y presenta, entre otras cosas, impresores de libros, fundadores de campanas, orfebres, talladores de madera, carpinteros, garabatos, zapateros, fabricantes de bolsas y doradores.

Las asociaciones de artesanos en gremios se llevaron a cabo por varias razones. Además de los intereses religiosos y sociales, también existían las posibilidades del control de calidad de los bienes y la determinación de los precios. Además, un artesano por lo general tenía que ser un miembro del gremio para ejercer su profesión.

En este mercado encontramos un Belén con animales vivos.

Ya todos los puestos están cerrados así que volvemos al hotel a descansar. 

Día 7, jueves 7 de diciembre de 2018 – DRESDE

Comenzamos el día y desayunar lo hacemos al lado del hotel en una backerei, una panadería llamada Kamps en el centro comercial Altmarkt. Precio unos 15 € dos personas.

En una estación del tranvía compramos un billete de grupo (para 5 personas) por 15 euros para todo el día y nos dirigimos a ver lo más representativo de Desdre.

Comenzamos por el Zwinger (en este enlace podéis ver sus web con horarios y precios), un palacio barroco edificado en el lugar en el que antiguamente estaba una fortaleza, y de ahí su nombre, ya que la palabra Zwinger se utilizaba para denominar el muro exterior circular que formaba parte de las fortalezas. 

En la actualidad destaca por las colecciones de arte y ciencia que se encuentran en su interior.

Entre sus elementos más representativos está el Kronentor o puerta de la corona donde en su parte superior hay una reproducción de la corona real polaca.

El Nynphenbad o baño de las ninfas, una fuente que se halla en la muralla detrás del pabellón francés y de estilo barroco y el Uhr mit Glockenspiel, el reloj con carrillón, realizado en porcelana de Meißen. El reloj tuvo que ser restaurado varias veces, la primera entre 1849 y 1856. También se vio afectado por el bombardeo de Dresde en 1945. Su restauración duró hasta 1964 y se aumentó el número de campanas de porcelana, de las 24 originales a 40.

La entrada es gratuita al patio interior y al exterior pero para ver el interior del palacio el precio es de 10 €.

Continuamos hacia la Ópera Semper, considerada una de las joyas de la arquitectura teatral del mundo.

Fue destruida en 1945 y reconstruida hasta el último detalle y reabierta en 1986. En este teatro se estrenaron algunas de las mejores óperas alemanas, tres de Richard Wagner y la mayoría de las de Richard Strauss.

Y llegamos a Schlossplatz, la plaza del palacio. En esta plaza encontramos varios edificios importantes reconstruidos según su diseño original, tras resultar dañados por los bombardeos de la II Guerra Mundial.

– El Residenzschloss, que da nombre a la plaza y tiene su fachada principal orientada hacia la misma. Desde el siglo XV ha sido constantemente objeto de reformas y ampliaciones. Tras la II Guerra Mundial, estuvo más de 40 años en ruinas.

– El Georgenbau es el nombre de una de las partes del palacio, primera muestra de construcción renacentista en Dresde.

–  La torre del palacio, de más de 101 metros (la más alta de Dresde), levantada entre 1674-76 por Wolf Caspar von Klengel. Solo la veleta ya tiene 6 metros de alto.

Schlossplatz está separada de Theaterplatz por el Hofkirchela, la catedral católica, al oeste de la plaza.

Enfrente de la Hofkirche, al nordeste de la plaza, se encuentra el Ständehaus, sede del tribunal de justicia. A su lado, unas escaleras permiten subir a la Terraza de Brühl, desde donde tenemos unas estupendas vistas del Elba y la ciudad nueva.

En la Schlossplatz comienza la Augustusstraße, conocida por el enorme mural del desfile de los príncipes. Desde la plaza, se puede ver parte de dicho mural. 

Augustusstraße enlaza la plaza con la de Neumarkt donde está la famosa Frauenkirche o iglesia luterana, con su enorme cúpula.

La entrada al interior es gratuita.

Desde aquí, después de haber hecho un recorrido por el centro, nos vamos a las afueras de Dresde al Funicular de Loschwitz al White Hart.

Este funicular funciona desde 1895 ya que servia para unir el centro de la ciudad y el recientemente establecido distrito de villas Weißer Hirsch. Actualmente se ha convertido en una atracción turística que apenas dura 5 minutos y pasa por dos túneles  cortos y un viaducto de puente de 102 metros.

Una vez arriba se puede pasear por el distrito de villas en Weißen Hirsch, con unas casas muy chulas o tomarnos algo en el restaurante Luisenhof ya que desde su terraza se tienen unas bonitas vistas de la ciudad y del valle del Elba. Por eso es que el Luisenhof también se conoce como el “Balcón de Dresde”.

Yo particularmente no lo recomendaría, nosotros no entramos al restaurante con lo que no puedo opinar de las vistas y aunque el paseo entre las villas es agradable es preferible tomar el Monorriel o tren de suspensión, como también se le conoce.

Se encuentra en la misma calle que el Funicular unos 50 metros más adelante.

Comenzó a funcionar en 1901 y desde entonces ha conectado el distrito de Loschwitz con las áreas de gran altitud de Oberloschwitz, siendo el ferrocarril de montaña más antiguo y único hasta la fecha en su tipo. 

Una vez arriba, también en poco más de 5 minutos, tenemos una plataforma de observación con una vista de todo el valle del río Elba y una pequeña exposición técnica en la estación de montaña. Pero nosotros sólo encontramos niebla, con lo que no se veía nada de nada.

Al bajar recorremos el pequeño mercado navideño de Loschwitzer Elbhang

Los expositores ofrecen sus artesanías y artículos navideños además de dulces y platos tradicionales de Navidad, así como las bebidas calientes populares.

Vamos a buscar a Marga y Alfons a una cervecería en la que nos esperaban y nos ponemos en marcha hacia el barrio de Neustadt, en la ciudad nueva, esta zona destaca por su arte urbano, fachadas originales como el edifio Kunsthofpassage y graffitis.

Como llueve, hoy nos tomaremos para comer un ramen calentito. Precio 10 € por persona.

La tarde la dedicamos a pasear por el centro, donde descubrimos la mayoría de los monumentos iluminados.

Para merendar vamos al Cosel Palais un restaurante y café muy chulo y que tiene unos postres impresionantes.

Tomamos dos trozos de tarta a repartir entre todos, un capuchino y dos cervezas por 17,40 €.

Mirad la terracita del café, chulisima y con estas vistas de la iglesia.

Antes de irnos a coger el bus que nos lleve de nuevo a Berlin, cenamos en una de las cervecerias, Ihre freundliche, que hay en el centro comercial que hay al lado del hotel. Precio de la cena 19,80. Pollo asado, salchichas y cervezas.

A eso de las once y media de la noche llegamos de nuevo a Berlin y volvemos al hotel del primer dia, EasyHotel Berlin Hackescher Markt que nos ha costado 55 € la habitación doble.

Sábado 8 de octubre de 2018 – BERLIN

Desayunamos al lado del hotel, en Back Factory, donde lo hicimos hace ya una semana de nuestro viaje y nos cuesta 17,60 € dos personas y aproximadamente lo mismo el de las otras dos.

Sin prisa pero sin pausa nos dirigimos al aeropuerto para coger el vuelo que nos lleve de vuelta a Barcelona, para regresar a Flaça a por el coche.

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